Spiderman ingresa al Club de los Materitos

El Club de los Materitos se renueva y logra convencer al mismísimo Spiderman a regalarse un mate. Tan natural como pasar de la mamadera al mate es el modo que todo sudamericano, sobre manera del litoral y el Río de la Plata (sin olvidar a los gaúchos brasileños) aprende el ritual. Un ritual que traza nuevo nivel, casi una nueva edad, la del ingresar a este exclusivo club que abarca al 99% de los habitantes de la región. El ritual de ingresar a una ceremonia bella, cálida y poblada de magia, como la que viene de las leyendas…


Según la recopilación (a la que cada autor / escritor) da su propio matiz, dice que la Luna 8033_10204619417390022_550794925244752433_n(Yací) y la Nube (Araí) dos hermosas mujeres que paseaban por la selva guaraní fueron de pronto sorprendidas por un yaguareté que les cerró el paso. El miedo las paralizó y cuando el tigre se aprestaba a saltar sobre ellas, una flecha lo detuvo y ambas vieron entonces que un viejo cazador las había salvado. Como un modo de agradecimiento, ellas usaron sus grandes poderes y en la noche plantaron junto a la humilde vivienda del hombre, un árbol que le daría sombra, vitalidad y símbolo de amistad: la planta de yerba mate.

Bien puede entonces este niño de poderes tan extraordinarios como pequeño Spiderman, ser el moderno cazador al que bendicen y agradecen sus deidades cercanas. Esas que suelen ponerle agregados de miel y leche como para reforzar el tono, la vivacidad y salud de los miembros del Club de los Materitos que día a día van construyendo su propia tradición, su propio ritual de bienvenida y salud. Y sí, que es bien saludable, porque tiene vitaminas esenciales que complementan la alimentación hogareña, más la vitamina de los mimos.